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sábado, 26 de junio de 2010

Lago de Maracaibo

Antaño cristalino, puro, de exuberante belleza, en tamaño tercero en el mundo y primero en Latino América, historiador de esta tierra desde épocas tempranas, Alonso de Ojeda fue el primero que navegara en tus virginales aguas, llevándose tu inocencia con el romper en las olas de sus calaveras.

Tal fue la maravilla de esa entrega a este conquistador que cuando le mostraste tus casas sobre el agua, este con asombro exclamara ¡esta tierra es una pequeña Venecia y Venezuela será llamada!

Tu historia, formó la historia de todo un país, en el campo de Carabobo en Valencia se libro la batalla de la independencia y en tus aguas se concreto cuando Padilla a la fiera flota española el paso sobre tus aguas cerró.

Imagino la escena, Goliat contra un crecido David, el General Padilla al mando dirigiendo los bergantines y goletas en aquel baile libertador, ¡Moveos a estribor! ¡Anunciad al Independencia que gire a babor! ¡Todos vigilad la proa y popa!, a mi señal disparad el cañón, ¡Fuego!.

Te bebiste la sangre de esos hombres sobre tus aguas derramada, para que su memoria nunca fuese olvidada y hoy, un hijo de esas luchas los recordara.

Vino el progreso y mostraste a los hijos de esta tierra la mayor de tus riquezas ocultas, lamentablemente no eran tus costas, ni el fruto de la fauna que en tu profundidad habita.

En el cieno de tus profundidades mostraste tu verdad, oro, mucho oro, oro negro, símbolo de riqueza y prosperidad para esta tierra y para ti adversidad.

Quisimos chantajearte, tapar nuestra maldad, te regalamos un hermoso collar, sobre tus aguas posamos al coloso de Urdaneta, tan grande como el Everest une tus orillas con ocho kilómetros de concreto en lo más angosto de tus lados.

Este coloso producto del hombre contigo a hecho alianza, tu dejas que te adorne y el desde su punto mas alto permite que quien lo cruza observe que todavía tienes una gran belleza al tiempo que denuncia el maltrato que has soportado.

Lago de Maracaibo, antaño cristalino, puro, de exuberante belleza, en tamaño tercero en el mundo y primero en Latino América, visto desde el cielo tienes forma de lagrima, como caída desde el mismísimo rostro Dios al ver la belleza de la tierra que nos obsequio.

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