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viernes, 1 de octubre de 2010

Formalismo Fugaz

Cuando Dios los unió, Adán y Eva no tenían con que hacer maletas, se casa el hombre ordinario y te exige vestirte de traje formal y etiqueta. Comienza el jolgorio y la exaltada celebración, a los pocos minutos a las mujeres no les importa a donde el maquillaje se le corrió, y el hombre olvidados deja en una silla corbata, palto, o chaqueta y en el fondo sin cesar marcan el ritmo el regaeton y la champeta.

1 comentario:

  1. Ja, ja, Tito. Muy buena idea. Me voy con una sonrisa por tu ocurrencia.

    Un cordial saludo desde Mendoza

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