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martes, 9 de noviembre de 2010

Las Calles Del Olvido

Mi andar era pesado, aquellas calles a nuestro amor le habían dado cobijo, cuando partiste, toneladas de nostalgias cayeron sobre mis hombros trayendo mucho dolor en cada metro recorrido.

En la soledad de mis pasos comencé a caminar esas calles, y con cada uno vi caer los despojos de mi alma llenos de ti; tu cuerpo, tu voz, tus ojos, tu piel, tu sonrisa, tu olor, tu… lo que sea.

Todo eso lo metí en el ataúd del olvido, enterrados están en la plaza donde esta el árbol grande que muchas tardes nos dio cobijo, y para no volver en su epitafio escribí “Aquí yace, lo que nunca debió haber sido”.

Hoy mi andar es ligero, su limite el cielo, firme y decidido, en la inmensidad del amor, recuperé al verdadero que por un momento yació perdido.

1 comentario:

  1. Bella prosa poética Tito. Creo que muchos lectores podrán identificarse con sus letras.

    Un cordial saludo

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